La porquería de la IA y otras menudencias
La IA es una porquería que te enreda y te marea Se nos vendió que el futuro era una autopista de cristal. Pero la realidad es que nos estamos ahogando en una sopa de bits, cafés tibios y mediocres, y respuestas automáticas que huelen a cartón mojado. Si esto es el progreso, me bajo en la próxima parada. Café de especialidad y la farsa del "co-worker" Estoy cansado, diría putrefacto, de ver cómo el barrio se llena de esas "cafeterías de especialidad" que te cobran un Perú por un café frío que debería estar hirviendo. Ahí tenés al "barista", un muchacho que se ofende si le pedís un poco de calor, y al cliente tipo: el co-worker plantado en una mesa de cuatro con auriculares gigantes, clavando tres horas de reuniones virtuales con jefes metrosexuales que no quieren pagar alquiler de oficina. ¿Mi propuesta? Un bar de verdad. Café al paso, el diario en papel —donde las noticias todavía tienen olor a tinta—, y una medialuna de grasa, porque la mante...