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Mostrando entradas de 2026

Mandarina y Tarantela: Un relato sobre la amistad

Esto pasó cuarenta y ocho años atrás. Estábamos todos los de mi grupo de Hebraica en un ómnibus, en medio de una guerra de cánticos que empezó como todas en la adolescencia: por nada. Un compadrito de otro grupo escupió hacia arriba, mala puntería o mala suerte, y el escupitajo aterrizó en el muslo derecho de un jean Levis, de esos que tenían los que podían pasar sus vacaciones en Brasil.  En ese momento, se hizo un silencio raro ; sólo se oyó, por unos segundos, el traqueteo del bondi y una frenada sin relación con nada . Él, dueño del jean, miró la mancha. Después miró el dedo del tipo, que seguía apuntando al techo. Después, recién después, lo miró a los ojos. Cualquiera hubiera mirado para otro lado. Él lo miró bien firme a los ojos, sin importarle que el tipo le sacara una cabeza y que fuera el latin lover adolescente del momento. Le dijo: " ¿Sos bobo? Vení y limpialo ". No hubo pelea. Hubo, para mí, una decisión: ese flaco bajito con jean y camiseta de Peñarol me inte...

La Razón sexta: Rituales

Hace años que duermo con un celu viejo prendido. Primero fue una radio chiquita, el instrumento fue variando, pero necesito una voz.

Nada importante: El país de Villa Santa Rita

Salgo una vez por semana con el changuito. No es que haga las compras de toda la semana —eso sería demasiado orden para un tipo como yo—, pero tengo la costumbre de caminar hasta la verdulería de Nazca, comprar lo que se me antoja y volver. Media mañana. El sol ya está alto pero igual hace frío.

El cajón: o el relato que no iba a tener mensaje

Hay una hora, en invierno, en que Playa Grande deja de ser una playa y es otra cosa que todavía no tiene nombre. 

MDQ: Una foto

Como escape de una de esas caminatas infinitas al lado del mar, tuvimos la urgencia de un café.

La parábola de Claudiomenoide, o la porquería de la IA parte 2

  Hace tres décadas, un alumno del secundario con un talento extraordinario para el dibujo decidió inmortalizar al plantel docente en una saga de historietas. 

La lista de Remo

  La jubilación tiene un olor particular: a placard abierto de par en par un martes a la mañana, cuando deberías estar llenando libros de temas.

Elogio del prejuicio ajeno: De la calle Condarco a los pasajes de Rayuela

El Ruso es el protagonista de mi novela inédita El axioma de los espejos. A veces se escapa de las páginas. ‐------------------------------ ¿Cuál es el motivo para irme hasta México D.F. si aún no conozco la calle Condarco?

El árbol que cae en el bosque (o el karma del que nunca miró al acróbata de la esquina)

Tres hipótesis sobre por qué nadie me lee (y una sospecha incómoda) Hay un problema filosófico muy antiguo que dice: si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo, ¿hace ruido?

Una cabeza en enero: Páginas encontradas por ahí

Tengo cincuenta años, ciento diez kilos y estoy de vacaciones en enero, que es mi mes más difícil. 

Huevos: La contundente verdad de ser padre

 Mi hijo tenía razón, como casi siempre.

Amor: Tres definiciones que no sirven para nada y una hija que se tira a la pileta

Hay un momento del descanso en el que ya me aburrí de mirar mis pies reposando en la silla. Observo el lunar que tengo en el pie derecho, asumo que debería cortarme las uñas, pero la flexibilidad corporal ya no acompaña. Pienso en los tipos y tipas que pagan en Feet Finder para ver fotos de pies y concluyo, sin demasiado rigor analítico, que los míos no calificarían en el cruel mundo de los pies hegemónicos.

Miramoyshe: Crónicas de verano

 En la jerga de la colectividad, Miramar en verano se llama "Miramoyshe". Es una de esas denominaciones que sintetizan sin necesidad de explicar demasiado: la clase media judía de Buenos Aires eligió ese lugar como su pequeña tierra prometida, y el lugar terminó respondiendo a la altura de la expectativa.

El guardia de barco: Un tío, su sobrino, los barcos y el silencio

El campo de concentración.   Ir por la Costanera Sur era, de entrada, una operación de memoria fallida. Lo que yo recordaba de las rateadas del secundario era un destino de llegada al río, una sensación de impunidad adolescente. 

La porquería de la IA y otras menudencias: Un ensayo crítico sobre literatura, educación y algoritmos en un bar de los de antes

   La IA es una porquería que te enreda y te marea ​ Se nos vendió que el futuro era una autopista de cristal. Pero la realidad es que nos estamos ahogando en una sopa de bits, cafés tibios y mediocres, y respuestas automáticas que huelen a cartón mojado. Si esto es el progreso, me bajo en la próxima parada.

Lo viejo, viejo es: Una reflexión sobre la vida después de la despedida

Lo viejo, viejo es. Mi hijo lo dice seguido. No como una ocurrencia, sino como una afirmación pensada. Es profesor de filosofía. Sabe lo que dice. Lo viejo, viejo es.

Besos: El amor en dictadura

El baño Tuvimos aquel encuentro de miradas en el exacto momento en el que ella me acomodó el pañuelito sobre mi cuello frente al espejo del baño, entonces sentí lo que sentí.

Club de rateros en Olivos: Un relato con la picardía de los años 80

Las mentiras adolescentes en los años 80  Había tenido un segundo año en el colegio bastante problemático con mis rateadas. 

Un sastre : Un relato sobre padres e hijos

Soli, aún con una de sus tijeras en la mano y midiendo y cortando sus telas remarcadas con tiza, tenía preocupaciones relacionadas con sus hijos, que intentaba articular cual traje de alpaca inglesa.

La muerte del cisne (vago) : Testimonios de una muerte lógica

  Por Claudio Sprejer   I Parte Policial: “Fallecimiento de masculino en sillón” Seccional xx, Av. Díaz Vélez, Almagro Redactado por el Sargento Primero Oliverio Oliva Olivetto.

Vago y mala onda: relato de cómo molestar a un jubilado

Etimología de “vago”: Viene de "vacuus", que significa vacío. La "s" final se cae, la "u" se transforma en "o" y todas las "c" intervocálicas se convierten en "g": vacuus>vacuu>vacu>vaco>vago

Coco: Relato de cómo hay pérdidas que no son tales

El tornero   Hubo un tiempo en que Coco era de hierro. Tenista de club, orgulloso de cada músculo, de cada arruga que no aparecía todavía.

¿Quién es Claudio Sprejer? - El autor: La pluma detrás de la trinchera

El Autor: La pluma detrás de la trinchera Claudio Fernando Sprejer es un docente argentino que, durante casi 40 años, enseñó informática, ajedrez y ciencias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mientras en paralelo desarrolló una prolífica trayectoria como escritor.