Ir al contenido principal

Entradas

Tel Aviv: Primer relato playero

 En la reposera  Como si fuera hoy.   Tomo mi birome para zurdos (y no es menor esta mención) y decido escribir. Escribir porque estoy en un día de pleno sol en invierno (¿invierno?) de Tel Aviv.

Sobre deseos y natividades

"El deseo abarcaría toda mi integridad" leí en un diálogo en la nube. 

Todos los posteos son para mí

El buscador de gracias de almagro, era un personaje inventado hace mucho tiempo por un amigo mío cuya capacidad residía en pararse largas horas junto a la parada de un colectivo y dejar pasar a la gente de la fila para obtener un "gracias".

Suelta de palomas o simplemente suelta de

Dedicado a Juli Reflexión: Está de moda la acción de soltar. Pido a alguien que ponga de moda la acción de no pensar recurrentemente en lo que soltaste, o aún más, de no consumir horas de noche obsesionado, o de no caminar por la calle y que te asalte el pensamiento de lo que en teoría soltaste, y que no te aborde la fantasía de que el otro no vuelva a enlazar aunque sea por un rato lo que quisiste dejar y que entonces tengas que volver a empezar. Y que no te invada la sensación de abandono porque en realidad soltaste con la absurda ilusión de que te golpeen la puerta con el intenso e inmanejable deseo de que te digan algo que denote que es el otro el que no se la pudo bancar... necesitó comunicarse con vos, para que caigas en el cliché, en los lugares comunes de las cosas que ya te aburrían, de lo que motivó que, firme, convencido, tomaras la decisión de soltar porque aún es más duro reconocer que quizás fue cobardía de ambas partes, que fue miedo de ambas partes, que fue falso ...

Ladrones económicos

“No hay temas más o menos interesantes.  Lo que importa es el modo”.  M.S. La facultad siempre se encontraba repleta de alumnos.

Las lágrimas negras

Por Laura Crespo Favelukes Hola, soy Cariz. Muchos de ustedes ya me conocen, otros no. Pero me conozca o no, cualquier persona podría apiadarse de alguien en mi situación. Estoy en una caja cerrada, llena de luz blanca. Un piso mugriento, también blanco. Tanto que me impide ver bien. Es tan horrible que ni mis ojos pueden soportarlo, a pesar de haber visto todo lo que ustedes saben. Estoy en una camilla, inmóvil. Tan llena de mugre como un piso del baño de un tren, ya teñido por la regularidad de sus pisadas. Es imposible que alguien sobreviva en estas condiciones. Todo está tan luminoso y deprimente. Lo único que me mantiene con vida es un suero negro, que está conectado a mi brazo y fluye por mis venas. Negro como la vida, como la inocencia, como la risa de un nene y el abrazo más lleno de amor. Mis lagrimas oscuras, casi sin fuerza, caen por mis ojos. Pero su voz está encerrada y condenada a ser eco, perdieron su libertad, su pureza. Pero siguen siendo lo único mío. Minut...

La chica de enfrente

Por Marcelo Crisafio Me enamoré de ella una madrugada de verano. Salió en ropa interior a su balcón y regó las plantas. Un gato blanco se le enredaba entre las piernas y una leve brisa movía su cabellera negra. Si fuera una película la escena habría tenido música de violines y si la peli fuera yanqui la habrían filmado en cámara lenta con un primer plano de la gota de sudor que se escurría por su cuello. Pero no. El movimiento era natural, nomás. Yo la imaginaba con ojos verdes y comprobé mi intuición unos meses después cuando me la crucé de cerca. Sin embargo esa primera vez no fue su figura -que por cierto era hermosa- sino su femineidad lo que me cautivó. Sus movimientos denotaban el amor que tenía por las plantitas y por el gatito al que mecía como un bebé. Luego de acariciarlo y besarlo con ternura se apoyó en la baranda. Puso la pera entre las palmas de sus manos y se formó como una delta griega. Sus pechos se le acurrucaron entre los brazos que eran un espectáculo....