"El deseo abarcaría toda mi integridad", leí en un diálogo en la nube.
Llevaba casi una semana ahí, esperando. No sé por qué ese día decidí revisar los chats que no habían ido al tacho para liberar bytes, pero lo hice. Y la frase me hizo ruido.Mi ruido, ese que empieza en algún lugar del cuerpo antes de llegar al cerebro, el que insiste cuando hay algo que no puedo racionalizar bien.
Fui por Google. Puse la frase tal cual, a ver qué hacían los algoritmos.
"Una persona íntegra es aquella que siempre hace lo correcto, que hace todo aquello que considera bueno para ella pero sin afectar los intereses de otras personas."
"Etimología: Integridad (del latín integritas), totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico, deriva del adjetivo integer, intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal."
"Integridad es retomar el camino de la propia verdad, hacer lo correcto por las razones correctas y del modo correcto."
El ruido seguía.
"Correcto: que no tiene ninguna falta, error o defecto. Que es conforme a las normas de trato social."
Ahí estaba. Las normas de trato social.
¿Y si lo pensáramos al revés? Hacer según nuestro deseo es íntegro. Y si vamos en contra de eso, nos desintegramos. Literal.
La frase completa, la que motivó todo esto, decía: "El deseo es uno y abarcaría toda mi integridad." Leída así, suena promisoria. Si pudiera cumplir mi único deseo me volvería una persona totalmente íntegra. Porque además deja afuera, deliberadamente, la palabra norma — esa que vino a habitar este mundo con el único fin de cagarnos la vida.
Llevaba casi una semana ahí, esperando. No sé por qué ese día decidí revisar los chats que no habían ido al tacho para liberar bytes, pero lo hice. Y la frase me hizo ruido.Mi ruido, ese que empieza en algún lugar del cuerpo antes de llegar al cerebro, el que insiste cuando hay algo que no puedo racionalizar bien.
Fui por Google. Puse la frase tal cual, a ver qué hacían los algoritmos.
"Una persona íntegra es aquella que siempre hace lo correcto, que hace todo aquello que considera bueno para ella pero sin afectar los intereses de otras personas."
"Etimología: Integridad (del latín integritas), totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico, deriva del adjetivo integer, intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal."
"Integridad es retomar el camino de la propia verdad, hacer lo correcto por las razones correctas y del modo correcto."
El ruido seguía.
"Correcto: que no tiene ninguna falta, error o defecto. Que es conforme a las normas de trato social."
Ahí estaba. Las normas de trato social.
¿Y si lo pensáramos al revés? Hacer según nuestro deseo es íntegro. Y si vamos en contra de eso, nos desintegramos. Literal.
La frase completa, la que motivó todo esto, decía: "El deseo es uno y abarcaría toda mi integridad." Leída así, suena promisoria. Si pudiera cumplir mi único deseo me volvería una persona totalmente íntegra. Porque además deja afuera, deliberadamente, la palabra norma — esa que vino a habitar este mundo con el único fin de cagarnos la vida.

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