Ir al contenido principal

Las lágrimas negras: Confesión desde la caja blanca

Por Laura Crespo Favelukes



Hola, soy Cariz. Muchos de ustedes ya me conocen, otros no. Pero me conozca o no, cualquier persona podría apiadarse de alguien en mi situación. Estoy en una caja cerrada, llena de luz blanca. Un piso mugriento, también blanco. Tanto que me impide ver bien. Es tan horrible que ni mis ojos pueden soportarlo, a pesar de haber visto todo lo que ustedes saben.
Estoy en una camilla, inmóvil. Tan llena de mugre como un piso del baño de un tren, ya teñido por la regularidad de sus pisadas. Es imposible que alguien sobreviva en estas condiciones. Todo está tan luminoso y deprimente. Lo único que me mantiene con vida es un suero negro, que está conectado a mi brazo y fluye por mis venas. Negro como la vida, como la inocencia, como la risa de un nene y el abrazo más lleno de amor.
Mis lagrimas oscuras, casi sin fuerza, caen por mis ojos. Pero su voz está encerrada y condenada a ser eco, perdieron su libertad, su pureza. Pero siguen siendo lo único mío. Minuto a minuto pierden su color, se destiñen, como un libro bajo la lluvia. Temo el momento en que se vuelvan trasparentes. No quieren salir. Las acaricio con mis dedos, que pierden su oscuridad, pero mi amor no es suficiente. Su ego me condena. No están dispuestas a salvarme.
No aguanto más, decidí sacarme el suero y dejar la situación en las manos del destino.
Callado, esperando lo peor, arranco mi cable a tierra, ese suero negro, hermoso. Los relojes se derriten a mis pies, mis recuerdos están turbios como el agua de un río y tiemblan, en un remolino heterogéneo de luces brillantes, a velocidades imposibles de imaginar, y viajo. Vuelvo a mi cuarto, sin vientos paralizantes ni brisas cálidas, y sin esa asquerosa blancura. Todo está normal, pero no hay ningún color. No siento nada. No se si mis sentimientos se fueron o si no los entiendo. Estoy confundido, mi cabeza es un terremoto. Les escribo después, cuéntenme que opinan cuando les pase. Suerte



Comentarios

Unknown ha dicho que…
Me impactó, profundo y conmovedor.

Entradas populares de este blog

¿Por qué al Sur?: Explicación con propuesta

Porque  la apuesta es reunirnos para compartir contenidos pensantes de maravillosos autores amigos o nuestros, emulando, al menos desde nuestra idea primigenia, a lo que hicieron aquellos célebres escritores junto a Victoria Ocampo desde la mítica revista " Sur " hacia 1931; pero como tecnológicamente el mundo cambió (bah, en definitiva dependiendo de cómo  se lo mire) iremos volcando material al blog (que ya es una antigüedad) en una frecuencia indefinida que pretende provocar deseo, y, que ese deseo quizás con el tiempo se parezca a una ansiosa espera, y que dicha espera funcione de disparador para renovar la pasión de nosotros, los editores. Y, por supuesto, queremos continuar nuestra insignia principal e inclaudicable de DeCeducar. En algún momento quisimos que nuestras entregas tengan un hilo conductor, hoy nos da igual, pudiendo ser cada una de ellas un cuento, un relato, un dibujo o quizás una historieta,una foto o un video.

La muerte del cisne (vago) : Testimonios de una muerte lógica

  Por Claudio Sprejer   I Parte Policial: “Fallecimiento de masculino en sillón” Seccional xx, Av. Díaz Vélez, Almagro Redactado por el Sargento Primero Oliverio Oliva Olivetto.

La porquería de la IA y otras menudencias: Un ensayo crítico sobre literatura, educación y algoritmos en un bar de los de antes

   La IA es una porquería que te enreda y te marea ​ Se nos vendió que el futuro era una autopista de cristal. Pero la realidad es que nos estamos ahogando en una sopa de bits, cafés tibios y mediocres, y respuestas automáticas que huelen a cartón mojado. Si esto es el progreso, me bajo en la próxima parada.