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Caracol: Reflexiones en el patio

La fauna En mi patio tengo unas cuantas plantas, y una fauna que si sólo me la pongo a pensar me asusta un poco. 

Bar de los mellizos: Observando a los enamorados

La calle Condarco - ¿Vos qué querés? - Un cortado y una medialuna. - ¡Mozo!, un café, un cortado y dos de grasa. La fila de autos doblando se trababa un poco en aquella esquina, en esa hora en la cual se mezclaba la gente que iba a trabajar y la que llevaba a sus hijos al colegio. El invierno se sentía especial en Condarco, si no eras habitué te podrían deprimir un poco la oscuridad y las veredas rotas. Mirando hacia afuera por la ventana del bar, la única imagen reconfortante era la del cielo que comenzaba a clarear hacia la calle Artigas, pero eso no era para cualquiera, sólo estaba reservado para los parroquianos del bar de los mellizos, aquellos que, de tanto insistir con el ritual matutino, habían desarrollado la capacidad de saber apreciar la belleza de un amanecer escondido tras la rutina de un ventanal rústico y abierto que quería más ignorar el frío que ventilar el ambiente. En contra de las reglas, ellos estaban sentados juntos, sin mesa de por medio; en mi observac...

Babosas: Relato de la vida y la muerte

Movimientos en la cocina  Paró sus dos antenitas porque algo en sus sentidos le indicó que ese era el momento para deslizarse sigilosamente por el mosaico. 

Marrakech: Reglas propias y gente apasionada

El guía explica Marrakech es tal como nos decía el guía del tour por las medinas :  ¿Venís con las reglas de Europa? Olvidalas, nosotros tenemos nuestras propias reglas.

Tel Aviv: Primer relato playero

 En la reposera  Como si fuera hoy.   Tomo mi birome para zurdos (y no es menor esta mención) y decido escribir. Escribir porque estoy en un día de pleno sol en invierno (¿invierno?) de Tel Aviv.

Sobre deseos y natividades

"El deseo abarcaría toda mi integridad" leí en un diálogo en la nube. 

Todos los posteos son para mí

El buscador de gracias de almagro, era un personaje inventado hace mucho tiempo por un amigo mío cuya capacidad residía en pararse largas horas junto a la parada de un colectivo y dejar pasar a la gente de la fila para obtener un "gracias".