El insomnio No pude dormir más pero, a diferencia de otra infinidad de veces, no me resistí. Me levanté y comencé mi ritual de café y Scrabel virtual, siempre suponiendo que armar palabras hace bien, que el cerebro de un viejo se ejercita.
Relatos e historias del Buenos Aires de adentro y otras yerbas. Por Claudio Sprejer