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¿Se puede saber de qué se ríen?

Por Gastón Waisgold
¡¿SE PUEDE SABER DE QUÉ SE RÍEN?! nos gritó furiosa la seño Roxana dejando al grado en un silencio ensordecedor y terminante.
Entre Fico y yo intentamos balbucear mil excusas impotentes. Más silencio estridente. ¿Por qué no lo cuentan en voz alta así nos reímos todos? insistió.
Le estaba leyendo un cuentito que me llegó, pero no...
Leelo para todos o se van a la dirección interrumpió con enojo. La cena estaba servida: amenaza de plato principal, sonrisa irónica de guarnición.
Fico me devolvió una mirada de pánico con un asentimiento inseguro. Volví a agarrar la Netbook y no me quedó otra que empezar a leer:
¿Se puede saber de qué se ríen?, por Gastón Waisgold


«¿Se puede saber de qué se ríen? dijo el profe Cristian con una sonrisa divertida.»

Hice un alto y levanté la cabeza. Roxana, confundida, abría y cerraba la boca sin emitir sonido alguno. El resto del curso se debatía intermitentemente entre la sonrisa y el asombro. Reanudé la lectura:

«Nos queremos reír todos y todas, no sean egoistas, che. Dale, ¡Cuenten de qué se ríen! La clase, también a pura risa, sabía que se podía venir cualquier cosa.»

Parada frente al pizarrón, Roxana estaba pálida como el polvillo de la tiza blanca sobre su ropa. El ceño de la seño parecía sacado de esos cuadros todos iguales que vemos con Vero en Arte. Como no dijo nada, seguí leyendo:

«Santi con orgullo pasó al frente y mostró el “meme” desde su tablet. Decía “Un día en el cole: Expectativa vs Realidad”.  Debajo del título “Expectativa” había una foto de un profesor que con fastidio y cierta satisfacción sádica daba una reprimenda temible a dos de sus alumnas. Al su lado, la “Realidad” mostraba una escena muy diferente: era la manada de estudiantes a carcajadas en lo que parecía una guerra de sillas sobre la cabeza del profesor, que claramente ya no reía.»

En ese punto de la historia me pareció correcto enviarles a mis compañeros la imagen que acompañaba el texto, donde se ilustraban las escenas “Expectativa y Realidad”. Fueron sonando risas a destiempo, primero tímidas y chiquitas, cada vez más seguras y aliviadas.
Mientras eso pasaba, si la seño todavía respiraba, lo estaba disimulando de forma magistral. Todos mis compas me miraban interesados y divertidos, entonces intenté seguir con el relato:

«La clase estalló en risas. Cristian, el profe, estaba especialmente tentado. ¡Muy bueno, jajaja! Aunque no sé cuál de las dos situaciones me asusta más... Pero esperen, ¿Quién sabe qué significa la palabra “expectat…»

¡BASTA! vociferó Roxana al borde de una crisis nerviosa. Fico pegó un salto del susto que casi se cae de la silla. ¡¿SE PUEDE SABER DE QUÉ SE RÍEN TODOS?!
Sí, se puede seño. Era Muni, la estudiante más vergonzosa del grado, que desde el fondo del aula hablaba en voz alta por primera vez en el año.
La mueca de la seño tenía impresos ángulos inexplicables. Con lo que le quedaba de entereza, llegó a murmurar ¿P... p…perdón?
Que sí, que se puede saber de qué nos reímos afirmó Muni con auténtica seguridad—. Sólo hace falta preguntarnos.

Gaston Waisgold es estudiante de Ciencias de la Educación y Abogacía (UBA). Se desempeña como docente en una escuela primaria y como director pedagógico en una escuela de formación de recreadores en la institución BAMI Marc Chagall.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Excelente!!

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