La muerte del cisne (vago) : Testimonios de una muerte lógica
Por Claudio Sprejer
I
Parte Policial: “Fallecimiento de masculino en sillón”
Seccional xx, Av. Díaz Vélez, Almagro
Redactado por el Sargento Primero Oliverio Oliva Olivetto
Se reporta en este informe que, a las 21:15 del día de la fecha, se recibe un llamado al 911 por un olor extraño y un volumen alto de televisión en una casa de la calle El Maestro al 100, de la ciudad de Buenos Aires. Se procede a enviar personal policial el cual decide ingresar ante el escenario sospechoso. En el mismo abre la puerta una femenina quien se dice "familiar lejano" y se identifica como "Jaifeigue" o un nombre similar. Viste con una bata de paño capitoné color rosa viejo, un turbante envuelto en su cabeza “para que no se vea la toca” - declara - y pantuflas de cuerina negra, la izquierda aparentemente deteriorada por los presuntos rasguños de un felino. Encontramos al ciudadano, conocido según afirmación de otros vecinos como “El Pelado” (Pérez o Espencer, 60 años, recientemente jubilado según la Sra o Señorita Jaifeigue), quien se encuentra en estado inerte postrado sobre un sillón de cuero color marrón, cuya descripción podría ser similar a los vistos en una serie de origen norteamericano cipayo, el mismo con un uso harto excesivo teniendo en cuenta que, al retirar el cuerpo, el sillón muestra claramente el contorno corporal del occiso. La posición denota comodidad, ambas piernas elevadas son sostenidas por el propio mecanismo del sillón. La televisión, de cincuenta pulgadas a simple vista, se encuentra encendida, mostrando las imágenes en modo aparentemente repetitivo de un juego de fútbol entre un equipo de camiseta marrón compitiendo con otro de camiseta blanca con algunos vivos rojos. Se procede a anotar el detalle recientemente referido a pedido del galeno interviniente.
Se aprecia sobre el cuerpo un mate con la leyenda “tu vieja” derramado en el piso de mosaico, un control remoto que corresponde al televisor cerca de la mano derecha y una cuchara sopera con restos de una sustancia viscosa que parece ser dulce de leche apenas sostenida en su otra mano. El occiso viste con un pantalón estilo "joggineta" verde pálido y un buzo negro y verde, el verde no coincidente con el tono del pantalón. En el referido buzo se distingue la leyenda "Santos Laguna" a la altura del pecho y la palabra “guerreros” a la altura del hombro derecho, una sandalia tipo Crocs azul calzada en su pie izquierdo, su par caída en el suelo. Se aprecia también sobre el cuerpo del difunto, un envase plástico de marca "La Vascongada", que se deduce, hubo de ser sostenido con ligera presión a la altura de la entrepierna. No se aprecian elementos ni signos de violencia en el lugar. Al ser preguntado por el personal policial, el galeno manifiesta no poder afirmar claramente una causa de deceso aunque sostiene que no se debe descartar un eventual pico diabético potenciado por una situación de estrés provocada por la acción de contemplar el partido de fútbol, si el occiso fuera aficionado a alguno de los equipos intervinientes. Al interrogar el agente a una vecina quien se presenta espontáneamente como "Elena" , la misma refiere que el individuo era un ser de escaso movimiento, un “vago de cuarta, al menos desde que estaba jubilado". Luego agrega que “antes tampoco era un abanderado del laburo”, comentario éste que se percibe con un dejo de rencor. La familiar lejana asiente aprobando la afirmación.
Se hacen constar en este acta estas expresiones, a sabiendas de que las opiniones vertidas denotan un cuadro en el cual se infiere algo de envidia, lo cual podría constituir a las testigos a la postre como eventuales sospechosas de asesinato en prima facie.
Finalizada la intervención y la correspondiente toma de fotos por parte del personal policial, se traslada el cuerpo a la morgue judicial a la espera del reclamo del mismo por familiares directos para sus posteriores actos velatorios. La señorita Jaifeigue manifiesta que ante el intento infructuoso de comunicación tanto con la cónyuge como con los hijos “estos guachos me clavaron el visto”.
II
Velatorio en la calle Loyola:
Declaraciones de vecinos, familiares y amigos escuchadas en el evento.
1. Sra. Elena:
“Lo vi hace unos días en mi vereda, caminando con las manos en los bolsillos. Le dije que buscara algo para hacer, que no se quedara sentado. No sé para qué le hablé. Me miró mal y dijo algo de las baldosas que no entendí. Ahora que está muerto, pienso que el tipo vivía como quería. ¿Dónde se vio? Me quedó debiendo un edulcorante que me pidió prestado. Un irrespetuoso, flor de gorrrdo hijo de mil puta, parece que encima estaba podrido en guita. La mujer es amiga mía, estaba volviendo con los hijos de Miami. El boludo este encima se borró del viaje porque de puro zurdo nunca quiso sacar la visa.”
2. Carlitos
“Estuvimos en el bar de Rivadavia hace poco, tomando café (bah, si se le puede decir café...) . Dijo que se había comprado un sillón de puta madre. Le dije que se iba a arruinar (él, no el sillón), pero se me cagó de la risa en la cara. Ahora que lo veo en el cajón, creo que, al final, crepó en su ley. Qué embole los velorios. Me voy porque tengo que volver a laburar".
3. Laura (compañera de terapia)
“Siempre estaba ahí, sentado como si nada le importara. Yo le dije que no hacer nada te destruye. Me contestó con un fuck you. La terapeuta le llamó la atención y el pela me pidió disculpas, pero se notaban forzadas. Para mí, el tipo tenía su onda. Ahora, viéndolo en el cajón, pienso que él eligió no hacer nada y lo logró. No voy a hacer un carajo en su honor. La terapeuta nos dijo que la semana que viene entra otro tipo nuevo porque hay que cubrir costos. Espero que esté fuerte, sea más joven y menos egocéntrico.”
4. Esteban (otro compañero de terapia de grupo)
“En la terapia, dijo que “todos trabajamos de más”. Le conté de mi primo, que no hace nada y está depre. Cero bola. Parecía que nada lo preocupaba. Ahora que está muerto, pienso que quizás él entendía algo que nosotros no. Morirse viendo un partido de huracán... Seguro que no pagaba el pack de fútbol y lo veía por alguna web trucha. Increíble. Un capo”
5. Marta (la terapeuta)
“En la sesión, le dije que buscara algo que lo motivara. Me habló de palomas y una plaza. Yo le contesté: “ajá”. Fue lo último que anoté en mis apuntes (en realidad no anoté, pero queda bien decir que anoté algo). Un caso de apatía y abulia combinado con un síndrome de Peter Pan. Bastante bien me porté con él por lo que garpaba de copago. Que en paz descanse.”
6. Dr. Blas G. (su médico de cabecera, gerontólogo)
“Lo vi en el consultorio hace unos días. Le dije que la grasa tapaba, que camine todos los días y que largue la harina y el azúcar. Lo cagué bien a pedos, por eso seguramente hacía lo contrario. Me dijeron que lo encontraron con un tarro de dulce de leche, pero que era light. Me sentí un poco escuchado”
7. La mujer: “Chicos, Voy a tener que volver a Miami para cobrar el seguro de vida. Seguramente me va a llevar muchos días el trámite. Jaifeigue, regame las plantitas”
8. La hija: “Ma, ¿Queda mal si le pido al tipo del cementerio que le corte a papi el dedo índice de la mano derecha? El celular ya me lo devolvieron los yutas y tengo que rescatar la guita, pero creo que funciona con huella digital”
9. El hijo: “¿Dónde quedó el mate?”
III-El final
El empleado de Loyola se acercó a quien pensó era un familiar:
- A las diez vienen a trasladar el cuerpo al cementerio gratuito de Berazategui. ¿Necesitan unidades de apoyo para llevar a la gente?
Cuentan que el familiar lo miró de arriba a abajo, luego de unos segundos le dijo algo al oído y después, ya en voz alta le preguntó:
- ¿Dónde está el baño?
- Saliendo derecho, señor.
- Gracias. ¿Hay papel?
Y sin esperar respuesta, salió caminando olvidándose de dejar el quipá en el canasto.
