Salgo una vez por semana con el changuito. No es que haga las compras de toda la semana —eso sería demasiado orden para un tipo como yo—, pero tengo la costumbre de caminar hasta la verdulería de Nazca, comprar lo que se me antoja y volver. Media mañana. El sol ya está alto pero igual hace frío.
Relatos e historias del Buenos Aires de adentro y otras yerbas. Por Claudio Sprejer