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Mostrando las entradas etiquetadas como narrativaArgentina

La angustia

Aparece sin golpear. No pide permiso, no avisa con anticipación. Un martes cualquiera, a las cuatro de la tarde, cuando el sol entra de costado por la ventana de la cocina y yo estoy ahí, con la pava empezando a cantar, haciendo absolutamente nada. 

Ochenta minutos: El arte de desaparecer

El apellido empieza con S, y en la lista de la profesora de química, o de la de biología (dos materias que no me despertaban absolutamente nada), eso es casi una sentencia con fecha. No al principio (al principio hay margen, calculás mal, te confiás), pero después de la primera hora ya sabés la velocidad de crucero de cada profesor y podés hacer la cuenta: a este paso, me toca a las 10:40. Ochenta minutos. 

Pan y queso

13 años. 1978. Buenos Aires. Colegio industrial. 43 alumnos en la división. Yo era el más chico: gordito, voz de pito y todavía sin desarrollar.

La Razón sexta: Rituales

Hace años que duermo con un celu viejo prendido. Primero fue una radio chiquita, el instrumento fue variando, pero necesito una voz.

MDQ: Una foto

Como escape de una de esas caminatas infinitas al lado del mar, tuvimos la urgencia de un café.

El árbol que cae en el bosque (o el karma del que nunca miró al acróbata de la esquina)

Tres hipótesis sobre por qué nadie me lee (y una sospecha incómoda) Hay un problema filosófico muy antiguo que dice: si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo, ¿hace ruido?

Huevos: La contundente verdad de ser padre

 Mi hijo tenía razón, como casi siempre.

El guardia de barco: Un tío, su sobrino, los barcos y el silencio

El campo de concentración.   Ir por la Costanera Sur era, de entrada, una operación de memoria fallida. Lo que yo recordaba de las rateadas del secundario era un destino de llegada al río, una sensación de impunidad adolescente. 

Vago y mala onda: relato de cómo molestar a un jubilado

Etimología de “vago”: Viene de "vacuus", que significa vacío. La "s" final se cae, la "u" se transforma en "o" y todas las "c" intervocálicas se convierten en "g": vacuus>vacuu>vacu>vaco>vago

Coco: Relato de cómo hay pérdidas que no son tales

El tornero   Hubo un tiempo en que Coco era de hierro. Tenista de club, orgulloso de cada músculo, de cada arruga que no aparecía todavía.

Veinticuatro por tres sesenta y cinco: sueño y despertar

El sueño Me veo en el colegio, charlando con mi habitual (¿fingido?) buen humor con los preceptores.

Ladrones económicos: Mejor no robar

“No hay temas más o menos interesantes.  Lo que importa es el modo”.  M.S. La facultad siempre se encontraba repleta de alumnos.

Él y los demás

Autor: Rafael Calomino Luisito era más inteligente que todos nosotros. Alumnos, profesores y el colegio mismo le quedaban chico.