Bicicletas: Breve relato de felicidad


El cuerpo desvencijado avanza detrás de la felicidad. No hay épica, apenas el esfuerzo torpe de las piernas que todavía obedecen. El aire le corta la cara, el pecho suena como fuelle, la columna le cruje un poco, pero sigue. Casi la alcanza.

La felicidad, claro, anda en otra bicicleta. Mejor, más entera, más suelta, más liviana. Sus ruedas giran como si no rozaran el suelo, la cadena perfectamente lubricada, los cambios cadenciosos, sus movimientos tienen esa seguridad que él nunca tuvo. La constancia de ella desalienta un poco, pero el corazón no entiende de cuentas pendientes: le ordena seguir.

El cuerpo y la felicidad 

A lo lejos, una curva a la derecha. La ve doblar. Y él, testarudo, se inclina un poco más, aprieta los dientes, siente el tirón en los músculos que ya no están para lujos. No se lanza a lo loco: sabe que esto no es carrera corta, que a la bici de adelante se la corre con paciencia, no con bravura que agota.

Hasta que aparece el calambre. Una punzada en los gemelos, seca, traicionera. Se detiene. La bicicleta se queda quieta y ella se escapa, como siempre, con la indiferencia de lo inalcanzable.

Tal vez mañana lo intente de nuevo. Tal vez no.

Bicicletas, un relato de Claudio Sprejer




Entradas populares de este blog

Coco: Relato de cómo hay pérdidas que no son tales

Vago y mala onda: relato de cómo molestar a un jubilado

La muerte del cisne (vago) : Testimonios de una muerte lógica